Dentro del contexto de la canción y el género Bolero cubano, en la década de 1940 del presente Siglo, existiendo una notable influencia de la música norteamericana, surge un nuevo género que arraiga una manera de decir o interpretar diferente. El feeling se caracteriza por ser un género que surge como necesidad de transmitir una emoción. Su nombre así lo indica; viene del inglés y significa: sentimiento.
A partir de esto surge un movimiento nuevo en la canción cubana, prácticamente los compositores eran trovadores que se acompañaban con guitarra, personas de humilde extracción social que en su mayoría poco sabían de técnica musical.
Desde este momento comienza una nueva fase en la estructura de la canción y el bolero cubano. Es una aleación, pero con sus definiciones propias. La melodía abandona la quietud tonal, aborda modulaciones, y armónicamente se amplía el enlace de acordes tonales y extratonales .
Por otra parte, la charanga danzonera utiliza también nuevos recursos. El ritmo sincopado se impone en la música de alta calidad, como Arcaño y sus maravillas, pero los viejos septetos de son comienzan a ser sustituídos por los conjuntos.
La ejecución se abandona mucho y el arreglista comienza a jugar un papel primordial. Por este entonces surgen canciones que se pueden considerar como antecedentes del feeling, creadas por Adolfo Guzmán, Bola de Nieve, Margarita Lecuona, René Touzet, Orlando de la Rosa.
En una casa de la calle San Lázaro e Infanta, en la Ciudad de La Habana se reunía el grupo de feeling. Allí vivía el trovador Tirso Díaz y sus hijos, y principalmente este grupo estaba integrado por Luis Yáñez, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Niño Rivera, Elena Bourke, Froilán, Rosendo Ruiz hijo, Frank Emilio y Aida Diestro entre otros.
Fué un movimiento muy amplio, una obra de conjunto, en este género. La melodía toma una gama de recursos técnicos, abordando imágenes poéticas que dan libertad al intérprete imponiendo su modo de expresar.
A partir de esto surge un movimiento nuevo en la canción cubana, prácticamente los compositores eran trovadores que se acompañaban con guitarra, personas de humilde extracción social que en su mayoría poco sabían de técnica musical.
Desde este momento comienza una nueva fase en la estructura de la canción y el bolero cubano. Es una aleación, pero con sus definiciones propias. La melodía abandona la quietud tonal, aborda modulaciones, y armónicamente se amplía el enlace de acordes tonales y extratonales .
Por otra parte, la charanga danzonera utiliza también nuevos recursos. El ritmo sincopado se impone en la música de alta calidad, como Arcaño y sus maravillas, pero los viejos septetos de son comienzan a ser sustituídos por los conjuntos.
La ejecución se abandona mucho y el arreglista comienza a jugar un papel primordial. Por este entonces surgen canciones que se pueden considerar como antecedentes del feeling, creadas por Adolfo Guzmán, Bola de Nieve, Margarita Lecuona, René Touzet, Orlando de la Rosa.
En una casa de la calle San Lázaro e Infanta, en la Ciudad de La Habana se reunía el grupo de feeling. Allí vivía el trovador Tirso Díaz y sus hijos, y principalmente este grupo estaba integrado por Luis Yáñez, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Niño Rivera, Elena Bourke, Froilán, Rosendo Ruiz hijo, Frank Emilio y Aida Diestro entre otros.
Fué un movimiento muy amplio, una obra de conjunto, en este género. La melodía toma una gama de recursos técnicos, abordando imágenes poéticas que dan libertad al intérprete imponiendo su modo de expresar.
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